Solo [Jesse] cultivó una temible reputación como un lobo solitario en  Wall Street entre los toros y los osos. Uno de los libros favoritos del Sr. Livermore fue  “Delirios populares extraordinario y Locura de las Masas”  
Uno de mis libros favoritos es “Recuerdo de un Operador de Acciones” de Edwin Lefevre.  Posiblemente lo haya releído más de 20 veces y algunos textos o páginas  otras cien veces más.

En cada uno de esos textos he encontrado un cierto “glamour” de grandeza de lo que realmente es el mercado.  "Recuerdos de un operador de acciones" Las primeras y segundas lecturas, me enseñaron la vida de un trader, las terceras lecturas me acercaron la psicología del mercado y del recuerdo de, que todos los hombres caemos ante la furia del mercado, alguna vez.

Creo que el libro merece ser venerado como una biblia, porque sirve para iluminar el camino para los nuevos aprendices a traders, como el camino del un nuevo operador, porque Jesse Livermore (el trader de quien se trata) terminó varias veces mordiendo del suelo el polvo de la derrota y en su caída el mercado también acabo con su propia vida.  Estoy de acuerdo con sus perlas de sabiduría descritas en el libro, muchas de ellas sin duda valen para tenerlas como escrito de cabecera, para todos aquellos que realizamos Trading.  "Es evidente que lo que hay que hacer era ser alcista en un mercado alcista y bajista en un mercado bajista". "Se pondrá en riesgo la mitad de su fortuna en el mercado de valores con menos reflexión que se dedica a la selección de un automóvil de precio medio".  "El miedo le impide hacer tanto dinero como usted debe". "El juego no cambia y tampoco lo hace la naturaleza humana".  "Al mismo tiempo me doy cuenta de que el mejor de todos los pronósticos, la más persuasiva de todos los vendedores, es la cinta".

He sentido y comprendido el mercado vivido por él, ver como actuaba y como lo hacía, qué instinto le llevaba a hacerlo. En alguno de sus textos pertenece más a la psicología que al propio mercado de valores y la mayoría de nosotros podemos ser identificados en muchos de sus textos y en muchos acontecimientos parecidos.

Cierto es, que por aquel trader llamado [Jesse] siento una especial admiración, muy superior a todos los traders actuales. Parece que muchas veces ambos nos hayamos mirado en el mismo espejo y que en el, se reflejaban nuestras reacciones y emociones ante la derrota del mercado.

Fue su soledad como hombre independiente, sin alianzas con terceras personas, que tomo sus propias decisiones y acepto su resultado que le llevo al éxito y al fracaso. Esa fue una norma de su vida de hombre solitario en el mercado. He comprendido su vida y lo que fue, lo que nos quiso decir, aquello que nos dejo, también he comprendido que el exceso de éxito tal como que él lo tuvo, hace que se encuentren demasiados problemas futuros por causas diversas.

Desgraciadamente sufrió la enfermedad de todos los traders “depresión”. Todos los traders muy activos, son eufóricos y depresivos sin excepción, el mercado causa emociones no soportadas por todos.  El se llevo la peor parte, el Sr. Livermore siempre impecablemente vestido, terminó su segundo cóctel como de costumbre en su lugar habitual, el Hotel Sherry Netherland de Manhattan y, caminando despacio cruzó el vestíbulo hasta el  guardarropa, allí puso una pistola automática Colt en su cabeza y apretó el gatillo. Allí acabo su vida y para él el trading.  Dejo una nota de su suicidio de ocho páginas dirigida a su tercera esposa. Se declaró fracasado y dijo, que simplemente se había cansado de luchar, otra vez más ya no podía ser. Un hombre como él, que desde sus años de juventud todo lo consiguió: el éxito, el poder económico, dinero, riqueza, un barco solo superado por el de J. P. Morgan y una excesiva afición por las mujeres hermosas, y a pesar de todo ello se dio por vencido. Es cierto que el mercado causa unas emociones demasiado fuertes en los humanos cuando se repiten por tercera vez, que ponen a los hombres al límite de sus fuerzas como a él le paso. El Trading solo causa dolor para aquellos que no entienden su lenguaje y no siguen su tendencia.

Durante su vida, Livermore ganó y perdió varias fortunas multimillonarias por un valor de  3 millones $ y 100 millones $ después de las caídas de los mercados en 1907 y 1929, respectivamente. Posteriormente perdió ambas fortunas.

Además de su éxito como especulador de valores, Livermore dejó a los futuros traders, una filosofía de trabajo para la negociación de valores, que destaca en sus reflexiones en el aumento del tamaño de la primera  posición que vaya en la dirección correcta y en la tendencia acertada. La de cortar las pérdidas rápidamente, aunque él no respeto sus propias reglas.

Todos saben que Jesse Livermore no ha perdido nada de su fascinación en los últimos 73 años desde que se declaró como fracasado en el solitario guardarropa del hotel. Todo lo contrario, sus tácticas, sus aciertos y fracasos, su valor y sus derrotas, hicieron de él un clásico ejemplo de hombre emprendedor americano. El clásico trader que arriesga más de lo que debe. Posiblemente el mejor trader de todos los tiempos.

Puede que no exista ninguna figura más enigmática en la historia de Wall Street que Jesse Lauriston Livermore. Persona elegante que se convirtió en una de las primeras celebridades como operador de acciones. Que sentía la pasión por el éxito, por la especulación y la necesidad del uso del dinero.  Esta  fue  la primera decisión cuando entrego a su madre sus primeros 1.000 $ ganados desde su primera apuesta como adolescente en las tiendas de dudosa seriedad en Boston, a principios de 1890. Su éxito precoz, causó que  los comerciantes le etiquetaran con el apodo de “Boy'', un apodo que se le pegó para siempre, mucho más que su  pelo rubio liso con estelas de color gris. Siempre decía  refiriéndose a si mismo “El juego me enseñó el juego”.   

El Sr. Livermore desempeñó un trabajo grande y vivió a lo grande.  Llego a perder el 90% de su fortuna en 1907 en el comercio del algodón.  Él, violó muchas de sus normas fundamentales, escuchando el consejo de terceras personas  para entrar en posiciones perdedoras.  Continuó perdiendo dinero en los mercados sin tendencia de los años 1908-1912.  Él tuvo 1 millón $ en deudas y se declaró en bancarrota. Decidió recuperar su fortuna y pagar a todos sus acreedores incluso aquellos a los que legalmente no estaba obligado. Presto dinero a sus amigos operadores que estaban en quiebra para que rehicieran su vida, también se lo presto a su amigo Gann.

Livermore continuó con el Trading,  gano dinero en los mercados alcistas de la década de 1920.  En 1929, se dio cuenta de que las condiciones de mercado eran similares a las del mercado de 1907.  Entro con posiciones cortas en distintos mercados, aumentando sus posiciones cuando el mercado continuaba cayendo y se mantuvo firme en sus posiciones hasta el final.  Cuando casi todo el mundo perdieron todo su dinero en los mercados y en Wall Street en la crisis de 1929. Livermore, fue uno de los pocos que obtuvieron grandes ingresos en posiciones cortas, 100 millones de dólares fueron sus ingresos en aquella fecha.

El Sr. Livermore  se manifiesta en los mercados: “como para aquellos que quieren aprender a montar en bici” son sus enseñanzas para los nuevos traders. Es la sensación personal de estar cualificado y preparado técnicamente y emocionalmente para operar en la bolsa de valores. Para olvidarse que en realidad se esta entrando en un mundo de soberbia, que los mercados se encargarán de corregir de la manera más cruel si no se comprende, que solo derivará en dos caminos. Uno, el del abandono de las aspiraciones bursátiles como trader. El otro, el reconocimiento de los errores cometidos en el pasado, para no volver a repetirlos. Solo la búsqueda de la superación personal y la formación constantemente puede darnos opciones válidas de ser algún día un trader de éxito.

Siempre tendremos que aprender del pasado, ya que el mercado es una batalla diaria parecida a la de los días anteriores, de la que unos salen derrotados y otros vencedores. Una pequeña reflexión pudiera ser el libro de " El arte de la guerra" de Sun Tzu

"Si desconoces a tu enemigo y no te conoces, en cada batalla correrás serio peligro. Si conoces al enemigo y no te conoces a ti mismo, tus posibilidades de victoria son iguales a tus posibilidades de derrota. Conoce a tu enemigo y a ti mismo, así, en cien batallas jamás correrás el menor peligro”  

© 26/9/2013      The Elephant