Distracciones, son oportunidades perdidas. Los trader, somos esas personas  que  nos pasamos horas enteras delante de las pantallas de los ordenadores a la espera de una oportunidad  para una entrada en los mercados.  Pasan  los minutos, las horas y no sabemos  que dirección tomarán los precios, en esos momentos muertos son los más peligrosos para todos nosotros si no vigilamos constantemente la pantalla porque no podremos decidir una entrada acertada. La más mínima distracción nos impedirá la oportunidad de una excelente entrada. Todos nosotros sabemos que la Bolsa es el arte del engaño, la ausencia total de principios, el todo vale.

Si la entrada no es acertada no tenemos ninguna  posibilidad de éxito para el movimiento siguiente del mercado, por el cual debemos de llevarnos por nuestra experiencia e instinto, recordando la frase de D. Armando Palacio Valdés  "Cuando bordeamos un abismo y la noche es tenebrosa, el jinete sabio suelta las riendas y se entrega al instinto del caballo".  

Esta frase que simboliza sabiduría ante el peligro, puede  significar para nosotros lo que tenemos  que decidir muchas veces por puro instinto. A todos nos ha pasado que al estar ante el gráfico  nuestra mente ha visto una  posible entrada y por puro instinto hemos pinchado [a mercado] igualmente tenemos una posición favorable y salimos de ella [a mercado] antes de que nuestro dinero salga volando.

Personalmente a mí muchas veces me pasa, he entrado en el mercado por puro instinto y otras veces por puro instinto he salido  al ver como los precios han cumplido un rango diario y llegan a resistencias o soportes de gráficos superiores temporales, es decir de 5 minutos, 1 hora, en su proyección diaria. Me excita dominarme a mi mismo y si puedo que no sea el Mercado quien me domine.

No podemos ni debemos ser una persona emocional, el mercado hace morir al hombre que es emocional. Pero si debemos  de  dejar que el instinto de trader actúe  de forma instintiva. No podemos cabalgar como en una montaña rusa y perder el dominio de nuestras emociones. La verdadera  frialdad en la objetividad  y  la  implacabilidad, siempre la determina el precio y el gráfico sobre la situación real. Esta es la razón por la que muchas veces nuestro instinto nos dice cuando el mercado puede girarse. Esta ausencia de emociones es la que se utilizada por puro instinto de supervivencia, como pasa en lo animales primitivos, como el sentido de sobrevivir a toda agresión.

Siempre opero con un gráfico abierto en tick (que es la transacción de una cantidad indeterminada en un  tiempo determinado), entro en 25 tick, sí,  también entro en tick en los CFDs, ahí es donde encuentro el punto correcto de entrada en el mercado y en 100-150-200 tick según el volumen de las transacciones, es el lugar donde sigo la proyección de los precios para mantenerme en la posición hasta que forme su giro en un ángulo determinado, apoyado en gráficos de espacio de tiempo superior. Si me rompe la directriz, el instinto me obliga a pinchar [a mercado]. Estoy fuera, ya no hay riesgo, posteriormente puede tener un posible impulso que  gire y vuelve a  ponerse en la dirección de su entrada y,  yo hablándome a mí mismo, digo que soy el mayor cobarde de la tierra. Segundos después veo como gira en contra de la posición que tenia abierta y entonces me siento feliz  conmigo mismo por la decisión tomada. He entrado y he salido en el punto y lugar que deseaba. El placer de acertar en la estrategia es mayor, que el placer de los puntos ganados.

No todos los días son iguales y, no todos los traders hacen lo mismo. Todos nos equivocamos, unos más que otros y hay días que es mejor no recordar. Solo recordar el tiempo que permanecemos en el error. Por eso, posiblemente los mayores consumidores de tila, seamos los traders. Esta es una profesión de los triunfos y de los fracasos, anti-natura, donde las emociones, las euforias, las depresiones y nosotros mismos, somos  nuestros peores enemigos. No es el mercado quien más daño nos hace, somos nosotros solos, sin ayuda de nadie mas, los que más daño nos hacemos por no controlar nuestras emociones y por ser algunas veces unos insensatos incompetentes.

Muchas veces pienso y digo que, para saber lo que va hacer el mercado tenemos que preguntárselo al mercado, solo ahí podremos encontrar el camino hacia el trading.  Cuando hacemos trading , estamos compitiendo con las mentes más lucidas del mundo y el campo en el que se compite está preparado para que se pierda. Si se erosiona sin necesidad ese saber del mercado y comprender el porque de la realidad de sus movimientos y sus giros, ninguna palabra que se diga, mejorara el silencio. En el Mercado no hay reglas, no hay normas, solo esta el arte del engaño. Haga una buena entrada, proteja la posición y si es creyente rece.

Este es un mundo hermoso, la emoción, la adrenalina  que se derrocha  casi llena los mares y el placer de controlarnos a nosotros mismos, es algo que no se puede explicar con palabras, no existen las palabras para decir lo que uno siente. Este es el punto de inflexión, que forma la base para el éxito y para tener éxito solo reside en el control de mi propio, YO.

Conozco a traders que les tiemblan las piernas cuando están en el mercado y este hace lo contrario de lo que ellos pensaban, a otros les sudan las manos más que un grifo abierto, otros muchos les sobra la ropa en puro invierno y alguno tiene muchas dificultades para poner sus manos sobre el techado para enviar las órdenes, a veces los teclados causan grandes efectos emocionales ¿quien no se ha quitado los zapatos para aliviar la presión en los pies?. En mi caso, yo, estoy más cómodo y me muevo con más facilidad. Pienso "que mala cara tiene el muerto" y empieza la entrada en el mercado, con la mano derecha manejo los ratones de los ordenadores y en la izquierda tengo que tener una toallita de papel a la que acaricio, modifico y estrujo, o simplemente la despedazo poco a poco  para compensar la sin razón de lo que quiere hacerme el mercado y de lo que me dice la pantalla. Igual que el mercado hace con todos nosotros, es lo que yo hago con la toallita de papel, queda rota pedacito a pedacito y esparcida en mil pedazos por la mesa  de trabajo. Es indiferente que me haya salido bien o mal la operación, la toallita es, mi TILA.

La entrada debe ser certera, como el zarpazo de un tigre. Esta es la palabra mágica (entrada) que pudiera ser tan mágica, como la palabra de haber encontrado el Santo Grial. Solo la entrada es la que nos da la garantía para tener éxito. Si ésta es acertada y tenemos los nervios templados como los viejos guerreros, la batalla contra las computadoras la tenemos ganada. Si la entrada es mala.
FUERA-FUERA-FUERA. Más vale cobarde vivo que  valiente muerto.

© 17/10/2013     The Elephant 

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