18/11/2013.

Este artículo escrito en su momento, se abre al público amparándome en la libertad de prensa. Que es la existencia de las garantías de  que los ciudadanos tengan el derecho de organizarse para la edición de medios de comunicación cuyos contenidos no estén controlados ni censurados por los poderes del Estado. Y que todo hombre o mujer, puede publicar sus ideas libremente y sin censura previa.
 
El hecho de conocer a casi todos los pueblos de España y de ver la gran desesperación de sus ciudadanos, el miedo en sus ojos ante el futuro, ver como a mujeres con niños se les echan de sus casas, como no existe la separación de poderes, como la democracia existente no es la que deseamos con el espiritu del Barón de Montesquieu. He redactado este texto, que es una opinión personal mía, que nadie debe de estar de acuerdo con ella a excepción de mi conciencia.  Intento que no sea ofensiva para nadie, solo para los culpables.

Pueden leerlo y trasmitirlo si así lo desean, son libres de pensar distintamente que yo. Es mi opinión personal que no puedo callar.

Barreales

Lamento por el Rey Juan

A Ud. Rey D. Juan; cuando todo llega a un nivel  de lo insoportable para vivir en la tierra de nuestros padres. Muchos de sus seguidores hemos abandonado su seguimiento decepcionados por puro sentido común. Las ideas  de cambio político y social no son nada nuevo; lo aparentemente nuevo es que un pueblo como el nuestro, rebosante de  generosidad y grandeza las recuerde cada día y las diga a grandes voces, pero lo terrible es que un Rey  no las quiera escuchar. Cada día  que pasa valen menos sus preocupaciones por su Monarquía de talante pseudo democrático y malintencionada del PP, con los errores y mentiras del PSOE, con los fracasos del resto de partidos políticos, todos ellos son quienes más han trabajado por la III República; siendo ésta, una solución para los problemas actuales de la sociedad civil española.

Los españoles, fueron excesivamente generosos en aceptar su persona como representante de la Monarquía Constitucional, a imitación de las monarquías occidentales, pero hoy vemos a los Borbones, como personas elevadas solo en su estatura física pero no tanto en la ética y en su obligación  moral con todos nosotros.  Le pasó a su abuelo, con el advenimiento de la II República, a su padre en las conversaciones con Franco  y a Ud. con el 23-F. Ahora en los últimos siete años que se ha llevado del brazo del anterior Presidente del Gobierno sin poner objeción alguna en los grandes temas políticos y económicos que a todos nos afectaban para el bienestar y el futuro en común. En su comportamiento ético y moral, los españoles no  perdonamos la largueza económica y privada  del erario público con la Corona y menos en  estos tiempos de penuria, ocasionada por el latrocinio de los políticos y de aquellos que se dicen representantes del Estado o de sus Instituciones, que consintieron y permitieron  hechos totalmente delictivos. Monarquía que simboliza hoy, nuestro propio declive como pueblo y como sociedad: simboliza el desprecio por quienes están viviendo el drama de la crisis económica y social, simboliza la infidelidad y la deslealtad con la Reina y con todos nosotros, simboliza amor propio y despotismo.

D. Juan, se nota en su persona el agotamiento, igual que en todos nosotros, cuando todo ha llegado a niveles insoportables en los principios éticos y morales de lo público. El tiempo ha pasado para todos por igual desde que nos contaron las viejas historias y los  cuentos de la vieja España, muchos los hemos querido creer, quisimos creer el 23 F; una mala imitación realizada en su momento por general De Gaulle, y otras muchas historias más. Pero ahora que el tiempo ha pasado y las aguas bajan revueltas por los ríos de la corrupción y del desamparo a toda la sociedad  permitidas por su persona, ya no estamos para que más sueños irrealizables.  Solo deseamos salir de este marasmo, de este drama, de esta apatía, para tener una INSTITUCION, que a todos nos ampare y nos proteja en libertad y en igualdad  de derechos y obligaciones por igual. Que no supo, o no pudo dar en su momento un puñetazo sobre la mesa cuando conoció y fue informado de los  desmanes que los poderes políticos ejercían sobre el pueblo, el suyo y el nuestro. No lo pudo dar, porque pudiera ser juez y parte o simplemente carecía de valor. Ahora ya no es necesario ese puñetazo, somos nosotros los que con nuestras propias fuerzas tenemos que crear un nuevo orden en igualdad y libertad para todos por igual, para los nuestros y para todos los demás conciudadanos.

Su tiempo pasó, podría haber pasado a la Historia como D. Juan Carlos I El Grande. Podría haber pasado…, pero lamentablemente no pasará. Aquellos que tenían que escribir la historia y su vida, son los que ahora escriben en las  cátedras, en la prensa digital, en Internet,  para contarnos la dura realidad de su comportamiento con todos nosotros y en donde estamos apoyados. Como pueblo estamos en el lado oscuro de la noche que ha venido para todos por igual y también para Ud.  Pero siempre amanece después de una noche oscura. Estamos apoyados en un pilar de barro, en una INSTITUCION de barro.

Lo lamentable es la gente como Ud., que no ha estado a la altura de la INSTITUCIÓN MONÁRQUICA para la que fue nombrado.  Que ha hecho una gran fortuna sin conocerse sus orígenes legales, sin ser ésta pública, que no  hace nada para apaciguar los ánimos de una sociedad sobrada de razón por estar harta de mentiras, de saqueos y de escándalos político-económicos, de fraude a la libertad y a la democracia: es la gente como su yerno, que sin esfuerzo alguno tiene los bolsillos llenos de dinero usurpado a los españoles que trabajaron muy duro para conseguirlo. Lo peor es que quiera aferrarse al poder al que nunca debió de pertenecer. El poder legítimo según la Ley Monárquica pertenecía a su padre D. Juan de Borbón y Battenberg, heredero de D. Alfonso XIII. Solo se espera de su persona la misma generosidad  con su hijo, que aquella que su padre tuvo con Ud. trasmitiendole los derechos dinásticos, para así poder continuar por el camino de la democracia y de la Monarquía,  si el pueblo así lo deseara. Poder que le ha permitido abatir animales tan inteligentes y respetables como Ud. Que no ha aprendido nada de la historia pasada, del apellido de sus antepasados, de sus comportamientos, de la nobleza del hombre español y de su gran generosidad. 

Que unió a su corte de poder; a los banqueros, a los grandes empresarios y grandes fortunas; la avaricia de la indolencia, a los que ha concedido títulos y honores. Los eligió como en el pasado se elegían a los cortesanos tradicionales. Olvidándose de aquellos que confiaron en su persona. Los que le dieron su total apoyo, confianza y sus impuestos, a estos nada se les ha concedido ni la más mínima oportunidad para ganarse su salario honestamente; aquellos que crean riqueza, los trabajadores, la clase media, la clase productiva, los que pagan impuestos. Que aguanta sin dolor los desahucios, las estafas públicas, el desamparo de los humildes, la falsificación de la democracia, la ruina de la sociedad como país moderno y civilizado. Que no impide el llanto de las madres al ver partir a sus hijos a tierras lejanas en busca del sustento; nuestros jóvenes, lo mejor de nosotros se nos esta marchando fuera, ellos que serian el consuelo de nuestra vejez. Que no hay lágrimas de dolor en sus ojos por  dejarnos en un mundo sin futuro, sin esperanza; que no hay pena por aquellas personas que duermen en las calles, por los que sienten la desazón de que esta tierra que es suya, ya no les pertenece.

Adiós D. Juan

© 12/1/2013

Barreales
The Elephan