¿Que siento ante el mercado?

La respuesta sincera es: ¡No lo sé! Todo lo que tenía que haberme pasado ya me ha pasado. Cuando a los 18 años te crees un dios, es que estas equivocado. Cuando a los 28 años puedes soñar con tener un gran velero y navegar por todos los mares del mundo, puedes estar equivocado. Cuando pasas de los 40, las cicatrices de la vida y del Trading te han dejado huellas que marcan tu cuerpo y tu mente de por vida, y... es que has recorrido un largo camino; que solo has cometido errores, adquirido experiencia y a consecuencia de esos hechos, ya no sientes temor, solo eres prudente y aplicas la experiencia adquirida.

Entrar en el mercado es algo parecido, cómo el sentir cuando entras en la ducha y has puesto el agua fría en lugar de la caliente. Cerrando el agua fría y poniendo la caliente se soluciona el problema. Es, cómo adentrarse en el mar en enero, cuando el agua tiene quince grados, cuando normalmente debe de estar a 20. Es, esa sensación de rechazo a lo anormal de que en tu cuerpo entra algo que dice que no es normal, la diferencia y, se reacciona como todo ser vivo reacciona ante la diferencia, el temor. Entrar en el agua y nadar lo más de prisa posible para que el cuerpo reaccione ante la diferencia con el calor del propio cuerpo, es una solución.

Entrar en el mercado es sentir algo parecido. No siento temor, se donde entro y el porque he entrado, vigilo la posición ante el riesgo que pudiera tener y dejo que el mercado se mueva. Si va en mi contra es un error y me he salido, para ponerme a la espera de una nueva entrada. Si el mercado va a mi favor y tengo protegida la posición, siento algo diferente. Hay una exclamación natural y digo ¡No me quitaras ni una libra! Y, puedo ponerme a escribir mientras controlo las posiciones, puedo tomarme un café sin que me afecte la emoción de que el mercado pueda girarse, puedo incluso pensar lo que es el mercado. Y, el mercado es el 95 % psicología, el resto son precios. Ver como esa maquinita, esa computadora tan bien elaborada por el hombre me da y nos quita las posiciones. Cómo en 25 tick los Índices en los que entro, en el Dow, el Dax y FTSE hacen exactamente lo mismo, para posteriormente cada uno de ellos tener unos rangos distintos los unos de los otros.

Me da tiempo a pensar el porque he cometido tantos errores y que todavía mi sistema nervioso no este destrozado, el porque mi corazón late con normalidad. El porque este corazón razona con normalidad y sigue distinguiendo el bien del mal. Del porque me apoyo en la poesía como recuerdo de mis años de juventud y de aventuras. De todo lo que hicimos mal, de todo lo que hemos hecho bien y de cómo el camino que todos tenemos que seguir debe de ser aquel que nos dicta nuestro propio instinto, el de la supervivencia, la ley natural, la misma ley que nos hace distinguir el bien del mal y el de la propia naturaleza humana. La ley natural de donde emanan todos los comportamientos humanos y todas sus reacciones ante acontecimiento iguales, ante la actividad del hombre y con mucha más intensidad en las reacciones ante el mercado de la Bolsa. Mercado creado para liquidar sentimientos y bienes ajenos.

Estoy ante el mercado y mis manos no están sudorosas. Tampoco están nerviosas, pero si acostumbradas a tantas entradas y salidas de tanta actividad que no pueden estar quietas. Y… con la mano izquierda siempre acaricio un rollito de papel realizado de una servilleta. Lo acaricio, lo estrujo y lo tengo de compañero mientras la música suena, (suena la voz de Lisa) puedo igualmente dar vueltas y mil vuelas al bolígrafo con el que tomo notas, vueltas para arriba y vueltas para abajo, igualmente es el compañero de mis manos, cuando ya no es necesario la cercanía del ratón para controlar las ordenes del mercado.

Solos el rollito de papel, el bolígrafo, la música y los gráficos, son los que me indican mi estado de ánimo y cómo reacciono ante lo imprevisto del mercado. Días que son de gloria, días que son de esperanza y otros que son de desesperanza. Así nos comportamos y así somos. Tranquilos, relajados y serenos con la excepción de cuando hay que coger la pluma para escribir y contar la verdad del mercado y de la vida de esta sociedad moderna, que para mí, no lo es tanto.

Aquí ante el teclado se sienten todos esos sentimientos, los de las posibles pérdidas del dinero, el de las pérdidas del dinero de personas descocidas que pinchan igualmente al mercado como yo. Del comportamiento contrario a la razón y al sentido común de muchos dirigentes. De ver como los “burros” quieren correr más que los caballos, olvidándose de que siempre han sido “burros”.

Así somos y así estamos.

Esta entrada parece la más irracional de un trader inteligente. Pero las mencionadas heridas y esos sueños perdidos hacen que seamos los más duros de la tierra, los más previsibles, los más certeros, ya que en nuestra decisión esta en el futuro de nuestros sueños pasados y el mismo fracaso de tiempos no tan lejanos.

Decía yo “No doy cursos, no vendo libros, no hago conferencias, no enseño a operar, no doy consejos, no acepto consejos. Operamos para nosotros mismos por nuestra propia cuenta y riesgo, solo quiero ser yo. Todos mis apuntes quedaran sin historia en el tiempo solo para mi recuerdo”.

No sigan mi camino, no sigan mis consejos. Háganse hombres independientes de los demás, entonces serán hombres totalmente libres. No necesitaran consejos ajenos al igual que yo no los necesito. Serán ustedes mismos y eso es tener plena autonomía propia en la toma de todas las decisiones en el trading al igual que en la vida.

© 2/6/2014 17:57:41   The Elephant   * tw-A