"Somos la suma de nuestra experiencia" Livermore

Para hacer dinero en el day-trading, se necesita la combinación de un doctorado en matemáticas, el tiempo de reacción de un piloto de combate y la estabilidad emocional de un negociador de rehenes”.” David Schehr

"Cuando bordeamos un abismo y la noche es tenebrosa, el jinete sabio suelta las riendas y se entrega al instinto del caballo". Armando Palacio Valdés

Nosotros los traders siempre caminamos al borde del abismo cuando jugamos a ganar, pero simplemente se pierde lo mismo o más de lo que apuestas en esta profesión tan especial para todos nosotros  si no dominamos la técnica operativa del mercado. Y somos lo que somos, operadores del mercado, el trabajo más excitante y el más peligroso que los hombres podrán inventar jamás, donde la adrenalina es la causa del fluir en cada transacción de cada tick del mercado por la toma de las decisiones rápidas y solo debemos de apostar en el mismo cuando estemos preparados, tal como nos comenta D. David Schehr. Para ser tan diestros como los mejores jugadores de ajedrez, los mejores deportistas, los mejores expertos en estrategias militares. Entonces podremos estar serenos, en armonía con uno mismo, sin sentimientos que no sean los del mercado y así poder operar en fracciones de segundos, para entrar y no estar equivocados.

Ese es el sueño de un trader. No estar equivocados, para no caminar todos los días al borde del abismo, ya que el mercado de futuros es esto, un riesgo en cada pulsación de cada tick por tick de cada precio, que nos hacen caminar al borde del abismo, al que miramos y vemos cómo su caída es nuestra perdición. Sin embargo, al caminar a su lado sentimos ese placer malsano y.... pensamos que no nos caeremos por la presión del vértigo, porque la experiencia y el instinto nos dice en que roca debemos de apoyarnos, con que intensidad debemos de poner nuestros pies, para que la presión no sea superior a la resistencia del propio peso. Eso somos, hombres que diariamente caminamos por el borde del abismo.

El siguiente gráfico nos demuestra lo que el mercado puede hacernos en una transacción, que puede tener 2 contratos o 2.000, pero en esa transacción hay una diferencia de pérdidas o de ganancias del 200 % en un segundo. Esa es la diferencia de la decisión que hemos tomado, de que la roca en la que nos hemos apoyado soporte la presión para no caer.

Cada cierto tiempo, días o semanas ocurren movimientos anormales de este tipo, son irregulares, cotizaciones  anormales motivados por actos políticos o económicos en el que siempre estaremos en riesgo. En los días pasados las noticias económicas hicieron que los precios se dispararan en segundos, otros días por noticias ajenas los precios caen a las profundidades por los mismos motivos y algún otro día, los precios se desploman cantidades que nadie que tenga posiciones largas podrá pagar sus pérdidas.

Recuérdense el crack octubre del 87, mes devastador para muchos operadores, los largos se arruinaron en unos días y, el Sr. Paul Tudor Jones se hizo millonario en unos días al estar en posición corta. Unos vendían, otros compraban. Recuérdense igualmente, cuando el primer avión se estrello sobre las Torres Gemelas, en unos minutos la diferencia de posiciones en el S&P500 fue de 250 puntos, algo que ninguna cuenta grande puede aguantar. Recuérdense igualmente cuando el 6 y de mayo del 2010 el Dow se desplomo 1.100 puntos, sin causa o motivo aparente. Dijeron que fue una orden errónea de un broker. Nos mintieron, lo bajaron y lo subieron en dos días para cuadrar sus posiciones, las del Creador de Mercado. Fué llevar a muchos al abismo o a la cima de la gloria a otros, si se estaba en la posición acertada.

Somos hombres que todos los días bordeamos el pánico, hay días que un poco y hay días que es un todo. Un imprevisto, un movimiento del mercado inesperado, hará que podamos caernos a sus profundidades. El mercado es como el mar atlántico, sube y baja constantemente, con gran intensidad, unos días mucho y otros más, al igual que con sus grandes tormentas. Se mueve como la bolsa sin tener en cuanta lo que nosotros podemos desear. Podemos comprar un futuro del Dow y alegrarnos de su movimiento alcista. Podemos vender el mismo futuro del Dow y aterrorizarnos cuando el mismo futuro toma una fuerte tendencia alcista, provocándonos esos sentimientos que no tienen nada que ver con el mercado, sino con nuestro propio comportamiento.

Y sin embargo seguimos en el mercado. En los últimos años, numerosos operadores de futuros han desaparecido del mercado, incapaces de seguir el ritmo frenético que han impuesto los Creadores de Mercado. La caída del volumen de negocio ha elevado hasta cotas inusitadas la variación de los precios en el intradía al tener que dar contrapartida los propios Creadores con los consiguientes vaivenes en los Índices y en el resto de los mercados acciones. Al igual que con los márgenes en las garantías, con sus impresionantes apalancamientos para poder tomar todo tipo de ordenes en todos los mercados de futuros.

Todo ello, ha incrementado el atractivo de una estrategia de «trading» del intradía y muy en particular, el llamado «scalping». Técnica consistente en realizar operaciones en cuestión de segundos o, a lo sumo, en un par de minutos, hasta la ruptura de una micro tendencia. En este corto espacio de tiempo debe quedar cerrada la operación con un simple clic “a mercado” en la compra y venta de un activo en la Bolsa.

Estos son los movimientos más rápidos que se dan al día de hoy en los mercados y son los que favorecen a este tipo de operativa. Hace años los Índices tenían unos rangos limitados, muy pequeños comparados con los de hoy en día. Hoy en día el S&500 puede moverse en un día 15-20 puntos, El Dow de 100-200 puntos, el Dax de 60-200 puntos, FTSE de 40-80 y así sucesivamente en concordancia con la categoría de la Bolsa en la que se intervenga.

En la actualidad, en el que las bolsas tengan estos rangos medios diarios, que puedan marcar esas enormes diferencias de hasta 200 puntos entre su punto más alto y más bajo del intradía, en el Dow o en el Dax. Parece ser que el «scalper», es el escenario para favorecer la actividad del day trader. Operaciones muy rápidas realizadas en momentos puntuales y con beneficios iguales o muy superiores a las garantías aportadas, si se entra en la posición correcta.

Parece sencillo en teoría, convertirse en un day trader (el trader que opera). Sin embargo no lo es tanto, se trata de una técnica de muy alto riesgo que exige tener amplia experiencia de cómo se mueven los mercados y mucha más de cómo operan los Cuidadores o Creadores de Mercado en los que intervenimos. Hay que tener suficiente soporte tecnológico de alto nivel para poder seguir su ritmo. Saber cuanto puede aguantar nuestra cuenta, para que el mercado no nos ponga de rodillas.

Lo más importante es conocer el funcionamiento de uno mismo, de nuestro sistema nervioso, saber como operador y conocer nuestras reacciones emocionales para saber: "Cuando bordeamos un abismo y la noche es tenebrosa, el jinete sabio suelta las riendas y se entrega al instinto del caballo". Armando Palacio Valdés.   “Para hacer dinero en el day-trading, se necesita la combinación de un doctorado en matemáticas, el tiempo de reacción de un piloto de combate y la estabilidad emocional de un negociador de rehenes”. David Schehr.

Lo comentado anteriormente no es garantía del éxito sino confiamos en nosotros mismos y sobre todo dominamos nuestro instinto salvaje que habita entre nosotros para recordar que: Los Futuros son para operadores, no son para expertos, no son para un principiante, no son para personas débiles mentales, no son para casi nadie y mucho menos para un pequeño inversor que pueda beneficiarse del trading intradía, porque tendrá que competir con los traders más avanzados y las mentes mas lúcidas que operan en el mercado. Estos últimos son los que dejan las emociones y los sentimientos en la puerta de la entrada, dejaran los sueños fuera de su pensamiento y solo miraran la meta que tienen fijada del resultado final del día.

© Junio 16/6/2014 The Elephant