Jesse lauriston Livermore

Nacido en South Acton, Massachusetts, en 1877, hijo de un granjero, dejo la escuela en sus primeros años de adolescencia y viajó a Boston donde se convirtió en “Board Boy” (que podríamos traducir como Pizarrero) trabajando para Paine Webber, su trabajo consistía en actualizar los precios de los bonos, acciones y Commodities en una pizarra. Como Livermore escribía todos los cambios en los precios se dio cuenta de que los mismos, a menudo se movían de manera predecible, concluyendo que se podía batir al mercado y de esta forma ganar mucho dinero.

Por aquel entonces, Livermore no ganó el suficiente dinero para operar en acciones, así que empleó la hora del almuerzo para ir a los “Bucket Shops”, que no eran más que casas de apuestas, entre otras cosas, sobre el precio de las acciones y commodities. Allí es donde trató de hacer dinero pronosticando la dirección de los precios tanto de acciones como de materias primas, para hacer 1.000$ cuando tan solo tenía 15 años, cantidad más que considerable en aquella época. Después de ignorar el aviso de su jefe en Paine Webber, de mantenerse al margen de estos establecimientos, Livermore fue despedido.
Jesse Livermore (1877 – 1940) decía la verdad cuando expresaba: "Especular no es un negocio fácil, no es un juego para estúpidos de mentalidad perezosa ni para hombres emocionalmente débiles". El jugaba todo el tiempo, ganando y perdiendo. Fue uno de los más grandes especuladores de todos los tiempos, y por esto, pasó su vida en una emocionante montaña rusa, vacilando entre la fama y la ruina.

Lejos de ser estúpido o de mentalidad débil, fue fiel a su oficio. Se casó tres veces, tuvo una innumerable cantidad de mujeres, tomaba bastante y cuando no estaba en la ruina, se lo podía ver pasear en algún Rolls royse de la época o en algún yate.

"Más gano, más gasto", era su dicho preferido; "no me quiero morir condenadamente rico", era el otro. Su carrera era un subibaja entre la prosperidad y la ruina. Fue millonario en cuatro oportunidades, quebraba y se recuperaba en forma espectacular, para después quedar en bancarrota de nuevo.

Sus comienzos datan del 1890 aproximadamente, en aquel mercado previo a la SEC (Security Exchange Comisión), en donde forjo su nombre sin tener en cuenta y sin darle mucha importancia a cuál era el camino. Si se podía ir por un atajo, mejor.

Livermore dominaba la fluctuación de los precios del mercado leyendo el Ticket Tipe frecuentemente. Primero comenzó comprando en los Bucket Shops de Boston, ya que eran una verdadera oportunidad para todos aquellos que querían apostar y comprar acciones fuera del mercado. Ahí llegó a ser considerado el más grande y atroz de todos los jugadores.

Los Bucket Shops funcionaban distinto a los mercados. Allí se apostaba a cuál tendencia iba a seguir determinada acción. Por su compra o venta se pagaba un pequeño margen de comisión. Por regla general, cuando se iba a invertir en un Bucket Shop la gente no pronosticaba el precio de las acciones basando en el precio anterior de la misma, sino para donde iba a ir. Casi como en Las Vegas, miraban el Ticket Tipe apostando a cómo se daba el juego.

Los Bucket Shops no eran particularmente respetables, pero para él eran fructíferos. Livermore era la excepción de la regla, un iluminado que podía leer el Tipe y decir hacia dónde iba la acción. A los 15 años ganó sus primeros $1.000 especulando en las horas libres de su primer trabajo, invirtiendo en acciones del ferrocarril. Como era de esperarse, pronto dejó su trabajo, para dedicarse tiempo completo a los Bucket Shops.

Nunca sufrió una derrota en este tipo de negocios en el que recogía provechosas ganancias y al mismo tiempo se ganaba la reputación de ser una persona totalmente despiadada.

Si embargo, tal suceso en los Bucket Shops al final no fue tan bueno, porque más allá de recibir halagos constantemente, esto también le provocó el destierro de todos ellos. Sin embargo no se dio por vencido y apeló a nombres falsos y disfraces para seguir especulando. Al principio los nombres falsos funcionaron, pero después fueron necesarios los disfraces cuando se reveló, en la forma de actuar, la etiqueta del "boy plunger", como ya le decían.

Estos acontecimientos hacen que tenga que comenzar a moverse del Norte, dada su reputación, y encontrar otros Buckets Shop en donde operar. De esta manera se ve obligado a una especie de tour hacia los de la costa este y del medio este.

Nueva York, Indianápolis, Chicago, St. Louis y Denver. Livermore ganaba en todos los lugares a donde concurría. Llegando algunas veces a reunir hasta USD 50.000 por día. Una fortuna en aquella época.

A principios de siglo pasado y por los acontecimientos arriba descritos, decide mudarse a Wall Street, del cual decía "Allí te pueden dar vuelta, pero es el lugar donde es posible jugar legalmente con acciones". Llegó en 1906, calladamente y listo para conquistar. Pero muy engreído por sus aciertos en los Buckets, lo perdió todo. Fue su primera ruina.

Su ego no le permitía entender lo difícil que era edificar una gran posición en un mercado muy diferente al cual estaba acostumbrado. Comprar acciones es diferente de estar leyendo desde un Tipe. Esto era más complejo, había 2.500 acciones para elegir. Era mucho si uno no tenía practica.

Con un par de derrotas en su haber, al ser Wall Street un mercado más grande al cual él estaba acostumbrado, Livermore se da cuenta que es muy duro hacer dinero allí, Sin embargo nunca asume que Wall Street no era para él, que le era muy grande. Igualmente si reconocía que su negocio seguían siendo los Bucket Shops. Eso era lo único que sabía hacer bien.

A punto de cumplir los 29 años, tropieza con la Unión Pacific Railroad. Anticipando una suba en la acción por el terremoto de San Francisco, que hace que se elija al ferrocarril como medio para enviar el dinero de una costa a la otra, se recompone de su corto circuito y vuelve a hacerse rico por segunda vez.

No tenia escrúpulos. En una ocasión que tenía posiciones descubiertas en tenencias de maíz, compradas muy por encima de su margen, planeó un tipo de publicidad telefónica que daba información confidencial para matar al mercado. No importaba la forma, solo el resultado.

Seguía el movimiento del mercado permanentemente para sacar provecho de esto, operando por sus propios medios (sólo lo hacía en grupos o con socios cuando estaba quebrado), desde un penthouse (el lugar lo mantenía en secreto) rodeado por un grupo de expertos en estadística, pero nunca estaba realmente muy ansioso por saber hacia dónde se dirigía el mercado, sino cuánto tiempo duraría ese movimiento para poder obtener ganancias. Una lección muy importante.

En 1908, mientras adquiría algodón en un mercado alcista, con algunos compradores de su entorno, aseguraba su éxito por otro lado con un artículo titulado "Algodón del mes de julio arrinconado por Jesse Livermore". Nunca admitió que promovió este artículo que le hizo cosechar millones, por los vendedores exaltados por el pánico, apurados por vender sus tenencias, a bajos precios. El nuevo rey del algodón siguió tres pasos infalibles durante esta década:
-Tome una gran posición para el largo o corto tiempo.
-Publicítelo.
-Aligere su carga sobre las personas fáciles de engañar.

Sin embargo la guerra mundial interfiere en su segunda hora de grandeza y despilfarro. En ese tiempo el café fue el culpable. Esperando un alza en el café, Livermore invirtió lo que tenía en éste, ya que estaba bastante seguro de que no bajaría. Pero los beneficios que esperaba obtener quedaron planchados cuando los oficiales de gobierno vieron con malos ojos los negociados que se hacían con la guerra y anularon todos los contratos que tenían con el café. Mala fortuna, quebró por segunda vez.

Sin embargo, con pequeños capitales aportados por algunos corredores, Livermore resurge nuevamente liderando caminos de oso o carreras de toros, con el gran suceso en la década del veinte.

Para recuperarse mágicamente de sus quiebras, en lugar de esperar, usaba los medios, como por ejemplo "The New York Times", para mover el mercado a su favor. Para recuperarse de una pérdida de USD 3 millones de una inversión en granos en 1925, formó un pool secreto que puso la acción de 19 a más de 74 en el transcurso de un año. Igualmente, cuando perdía, volvía a los Bucket Shops para obtener dinero rápido y poder cubrir malas decisiones.

La década del '20 fue su época de apogeo, de los sueños realizados de Livermore. Fiestas, Martinis, yates, mujeres, autos, dos hijos, etc. Sin embargo cuando el mercado toca fondo después del crac, una vez más se ve en la ruina.

A causa de este ritmo de vida, su segunda esposa, 18 años menor que él, se vuelve alcohólica y en una borrachera balea a sus dos hijos; los niños se recuperaron, pero Livermore rápidamente se libra de ella, para algunos años mas tarde volverse a casar con la que fuera ya su última esposa

Su carrera siguió igual de confusa; mientras no estaba totalmente quebrado, tenía participaciones en distintos lotes y retornaba a los Bucket Shops siempre que necesitaba dinero fresco.

Pero sus últimos años lo vieron la mayor parte del tiempo trasnochado y borracho. Intentó desvelar el secreto de su "éxito" al público, publicando "Cómo negociar con acciones", en 1940. Un libro de 100 páginas editado en dos versiones: una común y la otra con tapas de cuero.

Estaba desesperado por recuperar su perdida reputación e hizo un gran despliegue publicitario. Grandes fiestas, comida libre y tragos para la prensa. El libro no tuvo éxito y Livermore finalmente sintió que los años habían caído sobre él.

Un día de 1940 a los 63 años, tomando algunos Martinis, sus preferidos, en el Sherry Netherland Hotel de Manhattan, escribe una carta de 8 páginas reiterándole a su tercera esposa que su vida había sido un fracaso. Luego fue a su habitación, se sentó en una silla, se llevó una pistola a la sien y libró al mundo de su persona.

Así termina la historia del quizás más brillantes, extravagante y famoso operador de mercado. Muriendo en la ruina y solo en una habitación de hotel. Al fin y al cabo, su deseo no era morir rico.

RECUERDO DE UN OPERADOR DE ACCIONES

Edwin Lefevre

Frases Livermore Citas de Recuerdos de un operador de acciones (Jesse Livermore)

From my trove of interesting market quotes, here are my favourite snippets from “Reminiscences of a Stock Operator” by Edwin Lefevre.Desde mi tesoro de interesantes cotizaciones de mercado, aquí están mis fragmentos favoritos de "Recuerdos de un operador de acciones" por Edwin Lefevre. I enjoyed Reminiscences greatly, both on the first and second readings, but I don't think the book deserves to be revered as a trading bible because Jesse Livermore (the trader on whom it is based) blew up several times and ended up taking his own life. Disfruté enormemente, tanto en la primera y segunda lecturas, pero no creo que el libro merece ser venerado como una biblia de comercio porque Jesse Livermore , el trader de quien se trata, voló varias veces y terminó tomando su vida propia. While I disagree with some of his pearls of wisdom, many are definitely worth taking on board. Si bien estoy de acuerdo con algunas de sus perlas de sabiduría, muchos son sin duda valen la pena tomar a nota y recordarlas siempre, For your contemplation:para su contemplación:

Livermore a veces no siguió sus propias reglas estrictamente. Y, afirmó que su falta de cumplimiento de sus propias reglas fue la razón principal de sus quiebras, después de hacer sus grandes fortunas en 1907 y 1929.

Frases del Sr. Livermore que reflejan su vida en el Trading

 -.        Algunas veces pienso que la especulación debe ser un negocio innatural, porque observo que el especulador medio lucha contra su naturaleza. La esperanza y el miedo son inseparables de la naturaleza humana.

-.        Somos la suma total de nuestra experiencia.

-.        Una derrota nunca me molesta después de tomarla. Sin embargo, estar equivocado - no tomar la pérdida - que es lo que hace daño al bolsillo y para el alma.

-.        No sucede nunca nada nuevo en el negocio de la especulación o las inversiones en valores y materias primas.

-.        Una de las cosas más útiles que cualquier persona puede aprender es a dejar de tratar de tomar el último octavo - o la primera. Estos dos son los más caros octavas partes del mundo. Tienen comerciantes costo de acciones, en conjunto, suficientes millones de dólares para construir una carretera de concreto en todo el continente.

-.        Los inversores, a diferencia de los especuladores, son los grandes jugadores. Tras hacer una apuesta, se aferran a ella y si la operación es perdedora se arriesgan a perderlo todo.

-.        Los valores se manipulan hasta el punto más alto posible, y después se venden al público en el descenso.

-.        No es tan importante para comprar lo más barato posible, ya que es comprar en el momento adecuado.

-.        El hombre medio no desea que le digan si el mercado es alcista o bajista. Lo que desea es que le digan, de forma especifica, qué valor comprar o vender. Quiere algo por nada. No desea trabajar. Ni siquiera desea pensar.

-.        Es lo que la gente realmente lo hicieron en el mercado de valores que contaba - no lo que dijeron que iban a hacer la única manera de obtener una educación real en el mercado es la de invertir dinero, el seguimiento de su comercio, y estudiar sus errores

-.        Mantenga el número de acciones de su propiedad a un número controlable. Es difícil para los gatos rebaño, y es difícil de rastrear muchos valores. Tome sus pérdidas rápidamente y no te crías en ellos. Trate de aprender de ellos, pero los errores son tan inevitable como la muerte.

-.        El examen de una posición perdedora es tortuoso, pero necesario para asegurarse de que no vuelva a suceder

-.        El reconocimiento de nuestros propios errores no deberá beneficiamos más que el estudio de nuestros éxitos. Pero en todos los hombres, existe una cierta tendencia a evitar el castigo. Cuando asocias determinados errores con una paliza, no esperas a la segunda dosis, y por supuesto, todos lo errores cometidos en el mercado de valores, te hieren en dos puntos clave: el bolsillo y la vanidad.

 

-.        El temor y la esperanza siguen siendo iguales que antes, no han experimentado cambios; por lo tanto, el estudio de la psicología del especulador es tan válida como antes.

-.        En la mayoría de los casos el objeto de la manipulación es, vender al público, al mejor precio posible. No es solo cuestión de vender, sino de distribuir. Obviamente, es mucho más conveniente que un valor esté en manos de mil personas, y no en manos de un solo hombre.

-.        De vez en cuando hay que ir con el efectivo, tomar un descanso, se va de vacaciones. No trate de jugar en el mercado todo el tiempo. No se puede hacer, demasiado duro en las emociones.

-.        Hay muchos miles de personas que compran y venden valores especulativamente, pero el número de especuladores con beneficios es pequeño. En cierto modo, el público está siempre en el mercado, por lo tanto, se puede decir que el público siempre sufre pérdidas.

-.        El mercado de valores no se equivoca nunca. Los comerciantes están equivocados

-.        Hay tres tipos de personas: Los que aprenden por conocimiento, los que aprenden por experiencia y los que nunca aprenden.

-.        Las personas racionales, actúan de forma irracional cuando tienen miedo, y la gente tiene miedo cuando empieza a perder dinero, nuestra forma de razonar se atrofia. Está implícito en nuestra naturaleza humana. No podemos rechazarlo. Debemos aceptarlo.

-.        Los enemigos mortales del especulador son: la ignorancia, la codicia, el miedo y la esperanza.

-.        Sin reglas específicas, claras y probadas, los especuladores no tienen ninguna posibilidad real de éxito

-.        Los mercados nunca están equivocados; las opiniones a menudo.

-.        Los principios del éxito en la especulación de valores se basa en la suposición de que la gente, en el futuro, seguirá cometiendo los mismos errores que se cometieron en el pasado.

-.        Creo que cualquier persona que es inteligente, consciente y dispuesto a poner en el tiempo necesario puede tener éxito en Wall Street. Siempre y cuando se dan cuenta de que el mercado es un negocio como cualquier otro negocio, tienen una buena oportunidad de prosperar

-.        Los tontos han intentado siempre conseguir algo a cambio de nada, y la gran atracción de todos los “booms bursátiles” es siempre, un instinto de juego elevado por la avaricia y por un desmedido deseo de prosperidad. La gente siempre busca dinero fácil.

-.        Creo que las emociones básicas no controlados son el enemigo verdadero y mortal de los especuladores, la esperanza, el miedo y la codicia están siempre presentes, sentado en el borde

-.        No hay nada como perder todo lo que tienes en este mundo para aprender lo que no debes hacer. Y cuando sabes lo que no tienes que hacer para no perder dinero, empiezas a aprender lo que hacer para ganar. ¿Lo entienden? ¡Empiezas a aprender!

-.        Otra lección que aprendí pronto es que no existe nada nuevo en Wall Street. No puede haberlo porque la especulación es tan vieja como las montañas. Cualquier cosa que suceda en el mercado hoy, ha sucedido antes y sucederá otra vez.

.-        Siempre he encontrado beneficioso el estudio de mis errores.

-.        Solo hay un lado del mercado, y no es el lado alcista ni el lado bajista, sino el lado correcto.

-.        Un hombre debe creer siempre en sí mismo y en su juicio si piensa ganarse la vida en este juego. Por eso es por lo que no creo en las recomendaciones de valores concretos.

-.        Siempre y cuando una acción esté actuando bien, y el mercado también, no se tenga prisa en recoger beneficios.

-.        Nunca compre una acción porque haya tenido una gran caída de su máximo anterior.

-.        Nunca venda una acción porque parezca cara.

-.        Nunca promedie las pérdidas.

-.        Nunca intento de predecir o anticipar. Yo sólo trato de reaccionar a lo que el mercado me dice por su comportamiento.

-.        El lado humano de cada persona es el mayor enemigo del inversor medio o del especulador.

-.        Los grandes movimientos necesitan tiempo para desarrollarse.

-.        No es bueno ser demasiado curioso sobre todas las razones que existen detrás de los movimientos de los precios.

-.        Pocas personas alguna vez ganan dinero con los consejos. Cuidado con la información privilegiada. Si existiese el dinero fácil, nadie vendría a ponerlo en tu bolsillo.

-.        No hay nada como perder todo lo que tienes en este mundo para aprender lo que no debes hacer. Y cuando sabes lo que no tienes que hacer para no perder dinero, empiezas a aprender lo que hacer para ganar. ¿Lo entienden? ¡Empiezas a aprender!

-.        Las personas racionales, actúan de forma irracional cuando tienen miedo, y la gente tiene miedo cuando empieza a perder dinero, nuestra forma de razonar se atrofia. Está implícito en nuestra naturaleza humana. No podemos rechazarlo. Debemos aceptarlo.

-.        Pienso que la gente necesita un líder, necesita que le digan lo que hay que hacer y como hacerlo. Siempre se mueven como una masa, como una manada ya que así se sienten más cómodos. Están asustados si se mantienen fuera de la manada y nadie quiere quedarse fuera del grupo, siguiendo la teoría de la opinión contraria.

-.        El temor y la esperanza siguen siendo iguales que antes, no han experimentado cambios; por lo tanto, el estudio de la psicología del especulador es tan válida como antes.

-.        Los enemigos mortales del especulador son: la ignorancia, la codicia, el miedo y la esperanza.

-.        El reconocimiento de nuestros propios errores no debería beneficiarnos más que el estudio de nuestros éxitos. Pero en todos los hombres, existe una cierta tendencia a evitar el castigo. Cuando asocias determinados errores con una paliza, no esperas a la segunda dosis, y por supuesto, todos lo errores cometidos en el mercado de valores, te hieren en dos puntos clave: el bolsillo y la vanidad.

-.        Los valores se manipulan hasta el punto más alto posible, y después se venden al público en el descenso.

-.        Un hombre deber creer siempre en sí mismo y en su juicio si piensa ganarse la vida en este juego. Por eso es por lo que no creo en las recomendaciones de valores concretos.

-.        El hombre medio no desea que le digan si el mercado es alcista o bajista. Lo que desea es que le digan, de forma específica, qué valor comprar o vender. Quiere algo por nada. No desea trabajar. Ni siquiera desea pensar.

-.        Los principios del éxito en la especulación de valores se basa en la suposición de que la gente, en el futuro, seguirá cometiendo los mismos errores que se cometieron en el pasado.

-.        Se pondrá en riesgo la mitad de su fortuna en el mercado de valores con menos reflexión que se dedica a la selección de un automóvil de precio medio”. Livermore

-.        “El miedo le impide hacer tanto dinero como usted debe”. Livermore

-.        “El juego no cambia y tampoco lo hace la naturaleza humana. Al mismo tiempo me doy cuenta de que el mejor de todos los pronósticos, la más persuasiva de todos las verdades, es la cinta”. Livermore

-.        Mientras lo hace, con sólo pequeñas reacciones naturales y de vez en cuando, es una proposición bastante seguro para arrastrar con él.-

.         Pero si después de una larga subida constante una acción gira y poco a poco comienza a bajar, y sólo de vez en cuando pequeños mítines, es obvio que la línea de menor resistencia ha cambiado de arriba a abajo.  Siendo éste el caso, ¿por qué alguien debería pedir explicaciones?  Probablemente hay muy buenas razones por las que debe bajar ...

 -.       Hice exactamente lo incorrecto.  El algodón me mostró una pérdida y me quedé con él.  El trigo me mostró un beneficio y lo vendí a cabo.  De todos los errores especulativos hay pocos más que tratar de promediar un juego perdido.  Siempre vende lo que muestra una pérdida y mantener lo que muestra un beneficio.

-.        Si todo lo que tengo es de diez dólares y corro el riesgo de que, estoy mucho más valiente que cuando corro el riesgo de un millón si he otro millón salado de distancia.

-.        Tengo amigos, por supuesto, pero mi negocio siempre ha sido el mismo - un solo hombre en su aventura.  Es por eso que siempre he jugado una mano solitaria.

-.        Lo que me golpeó no estaba teniendo suficiente cerebro para mantener mi propio juego - es decir, a jugar en el mercado sólo cuando yo estaba convencido de que los precedentes a favor de mi juego.  No es el tonto llano, que hace las cosas mal en todo momento en todas partes, pero también existe la calle tonto Wall, que cree que debe operar todo el tiempo.  Ningún hombre puede tener razones suficientes para la compra o venta de acciones al día - o el conocimiento suficiente para hacer su juego un juego inteligente.

-.        Sucedió tal como lo imaginé.  Los comerciantes martillado las poblaciones en las que figuraban sería descubrir la mayor cantidad de paradas y, por supuesto, los precios se deslizó fuera.

-.        Por un lado, el cierre automático de su comercio cuando el margen alcanza el punto de agotamiento era el mejor tipo de orden de stop-loss.

 -.       El juego me enseñó el juego.  Y no me perdonó varilla mientras enseñaba.

-.        Si alguien me hubiera dicho que mi método no iba a funcionar, sin embargo yo me lo he probado para asegurarse de que para mí, porque cuando estoy mal sólo una cosa me convence de ello, y es que, para perder dinero.  Y yo soy justo cuando hago el dinero.  Eso está especulando.

 -.       Sabía, por supuesto, tiene que haber un límite a los avances y el fin de la compra loca de AOT-Cualquier cosa vieja y me dieron la baja.  Pero cada vez que vendí perdí dinero, y si no hubiera sido que me encontré darn rápida que me habría perdido mucho más.

-.        Temprano esa caída no sólo se limpió de nuevo, pero yo estaba tan enfermo del juego ya no podía latir, me decidí a salir de Nueva York y probar algo diferente en otro lugar.  Yo había estado negociando desde que cumplí catorce años.  Yo había hecho mis primeros mil dólares cuando era niño a los quince años, y mi primer diez mil antes de que yo veintiuno.  Yo había hecho y perdió diez mil juego más de una vez.  En Nueva York había hecho miles y perdido.  Me levanté a cincuenta mil y dos días después de que fui.  No tenía otros negocios y sabía ningún otro juego.  Después de varios años que estaba de vuelta donde empecé.  No, peor, pues había adquirido hábitos y un estilo de vida que el dinero requerido, aunque esa parte no me molestó tanto como equivocarse de manera consistente.

-.        Hubo momentos en que mis planes estaba mal y mis acciones no funcionan como era de esperar, pero hizo lo contrario de lo que deberían haber hecho si se hubieran mantenido su consideración por los precedentes.  Pero no me golpeó muy duro - no podía, con mis márgenes muy reducidos.  Mis relaciones con mis corredores eran lo suficientemente amable.  Sus cuentas y registros no siempre estaban de acuerdo con la mía, y las diferencias de manera uniforme pasó a ser en mi contra.  Curiosa coincidencia, no!  Pero he luchado por mi cuenta y por lo general ganado en la final.  Siempre tenían la esperanza de obtener de mí lo que me había quitado.  Consideraban mis ganancias como préstamos temporales, creo.

 -        No me entiendan mal.  Nunca permití placer para interferir con los negocios.  Cuando perdí siempre era porque estaba mal y no porque yo sufría de disolución ni de excesos.  Nunca hubo nervios destrozados o ron sacudidos extremidades a echar a perder mi juego.  No podía permitirse cualquier cosa que me impedía sentir físicamente y mentalmente en forma.  Incluso ahora estoy por lo general en la cama a las diez.  Cuando era joven nunca me quedé hasta tarde, porque no podía hacer negocios correctamente en la falta de sueño.

-         Por ejemplo, yo había sido alcista desde el principio de un mercado alcista, y había respaldado mi opinión por la compra de acciones.  Un avance seguido, como lo había previsto claramente.  Hasta ahora, todo muy bien.  ¿Pero qué más hice?  ¿Por qué, he escuchado a los estadistas y frenó mi impetuosidad juvenil.  Me hice a la idea de ser sabios con cuidado, de manera conservadora.  Todo el mundo sabía que la manera de hacerlo era tomar ganancias y recomprar sus acciones en las reacciones.  Y eso es precisamente lo que hice, o más bien lo que traté de hacer, porque a menudo tomaron ganancias y esperé una reacción que nunca llegó.  Y vi a mis acciones van kitting diez puntos más y estar allí con mi caja fuerte ganancia de cuatro puntos en el bolsillo conservador.  Dicen que nunca ir a la quiebra toma de ganancias.  No, no lo haces.  Pero tampoco seas rico tomando un beneficio de cuatro puntos en un mercado alcista.

 -        Creo que fue un gran paso adelante en mi educación de comercio cuando me di cuenta por fin de que cuando el viejo señor Partridge siguió diciendo otros clientes: "Bueno, usted sabe que esto es un mercado alcista" que realmente significa para decirles que el dinero grande no estaba en las fluctuaciones individuales pero en general, es decir, no en la lectura de la cinta, pero en dimensionar todo el mercado y su tendencia movimientos-que.

 -        El mercado no los golpearon.  Golpearon a sí mismos, porque aunque tienen cerebros no pueden estar tranquilos.  Tenía toda la razón en hacer y decir lo que hizo.  Él no sólo tenía el coraje de sus convicciones, sino también la inteligencia y la paciencia para estar tranquilos.

 -        Sin tener en cuenta la gran media vuelta y tratar de saltar y la salida fue fatal para mí.  Nadie puede atrapar todas las fluctuaciones.  En un mercado alcista del juego es comprar y mantener hasta que se cree que el mercado alcista está cerca de su fin.

 -.       Recuerde que las existencias no son demasiado altos para que usted pueda comenzar a comprar o demasiado baja para comenzar a vender.

 -.       Suponga que compra su primer cien, y que le muestra inmediatamente una pérdida.  ¿Por qué ha de ir a trabajar y tener más existencias?  Tendría que ver a la vez que está en el error, por lo menos temporalmente.

 -.       El incidente de Union Pacific en Saratoga, en el verano de 1906 me hizo más independiente que nunca de consejos y entrevistas - es decir, de las opiniones, conjeturas y sospechas de otras personas, sin embargo amigable o como poder podrían ser personalmente.  Eventos, no vanidad, resultaron para mí que yo podía leer la cinta con más precisión que la mayoría de la gente acerca de mí.  Yo también estaba mejor equipado que el cliente promedio de Harding Brothers en que yo era completamente libre de prejuicios especulativos.  El lado oso no le atrae más que el lado alcista, o viceversa.  Mi único perjuicio es firme en contra de ser malo.

 -.       Cuando estoy mucho de las reservas se debe a que mi lectura de las condiciones me ha hecho alcista.  Pero usted encontrará que muchas personas, la reputación de ser inteligente, que son optimistas porque tienen reservas.  No permito que mis bienes - o mis predisposiciones o - para hacer cualquier pensamiento para mí.  Por eso repito que yo nunca discuto con la cinta.

 -.       Es evidente que lo que hay que hacer era ser alcista en un mercado alcista y bajista en un mercado bajista.

 -.       Vine a saber que incluso cuando uno está adecuadamente bajista en el comienzo de un mercado a la baja, no es así para comenzar a vender en grandes cantidades hasta que no haya peligro de que el motor de nuevo-combustión.

 -.       Por supuesto, si un hombre es sabio y afortunado, no va a cometer el mismo error dos veces.  Pero él hará cualquiera de los diez mil hermanos o primos del original.  La familia de error es tan grande que siempre hay uno de los widgets que quieres ver lo que puede hacer en la línea de juego de tontos.

 -.       Perder dinero es el menor de mis problemas.  Una pérdida nunca me preocupa después de tomarlo.  Me olvido de toda la noche.  Pero estar equivocado - no tomar la pérdida - que es lo que hace el daño en el libro de bolsillo y para el alma.

 -.       "No puedo dormir", respondió el nervioso.

 "¿Por qué no?", Preguntó el amigo.

 "Estoy llevando tanto algodón que no puedo dormir pensando.  Me lleva a cabo.  ¿Qué puedo hacer yo? "

 "Vender hasta el punto de dormir", respondió el amigo.

 -.       Se pondrá en riesgo la mitad de su fortuna en el mercado de valores con menos reflexión que se dedica a la selección de un automóvil de precio medio.

 -.       Suena muy fácil decir que todo lo que tienes que hacer es ver la cinta, establecer sus puntos de resistencia y estar listo para el comercio a lo largo de la línea de menor resistencia, tan pronto como lo ha determinado.  Pero en la práctica que un hombre tiene que protegerse contra muchas cosas, y sobre todo contra sí mismo - es decir, en contra de la naturaleza humana.

 -.       Un especulador tiene que preocuparse por ganar dinero con el mercado y no de insistir en que la cinta debe estar de acuerdo con él.  Nunca discuta con ella o pedir razones o explicaciones.

-.        Él debe acumular su línea en el camino.  Vamos a comprar una quinta parte de su línea completa.  Si eso no le muestran un beneficio que no debe aumentar sus tenencias, porque, evidentemente, ha empezado mal, está equivocado temporalmente y no hay ningún beneficio en ser mal en cualquier momento.

-.        El miedo le impide hacer tanto dinero como usted debe.

 Ese fue el único caso.  No es un hombre de Wall Street que no ha perdido dinero tratando de hacer pagar el mercado de un automóvil o una pulsera o un barco a motor o un cuadro.

 -.       Más de una vez en el pasado me había quedado una cinta de zapatos en la que cientos de miles de personas.  Tarde o temprano el mercado me ofrecería una oportunidad.

-.        El juego no cambia y tampoco lo hace la naturaleza humana.

 Después he pagado mis deudas en su totalidad pongo una cantidad bastante razonable para las anualidades.  Me hice a la idea que no iba a ser atado con correa e incómodos y menos una participación nunca más.

-.        Entre los peligros de la especulación de la ocurrencia de lo inesperado - que podría incluso decir del unexpectable - ocupa un lugar destacado.

-.        Comencé mis operaciones de compra en el invierno de 1917.  Tomé un buen montón de café.  El mercado, sin embargo, no hizo nada para hablar.  Se continuó inactivo y en cuanto al precio, no fue como yo esperaba.  El resultado de todo ello fue que simplemente llevaba mi línea en vano durante nueve largos meses.

-.        Opero en mi propia información y sigo mis propios métodos.

 -.       Estaba completamente sin miedo, pero nunca temeraria.  Él podía, y lo hizo, a su vez en un abrir y cerrar si descubría que estaba equivocado.

 -.       Al mismo tiempo me doy cuenta de que el mejor de todos los pronósticos, la más persuasiva de todos los vendedores, es la cinta.

 -.       Enemigos mortales del especulador son: la ignorancia, la codicia, el miedo y la esperanza.  Todos los libros estatua en el mundo y todos los libros de reglas en todas las Bolsas de la tierra no pueden eliminar estos datos del animal humano.