Todo comenzó aquí.

Decía yo: No doy consejos, no acepto consejos, opero por mi propia cuenta y riesgo. No enseño a operar.

En muchos de los textos escritos en este Blog hacíamos referencia a aquellos que exclusivamente daban cursos sin hacer ningún tipo de operativa. Y…sigo pensando que solo se aprende el arte de la guerra, haciendo en arte de la guerra.

Todos cambiamos y todos evolucionamos, yo más que ningunoTodo comenzó aquí.  Me adapto constantemente al movimiento del mercado, a sus grandes desviaciones intra diarias, al igual que se hacían en el pasado en las diarias. Es decir, soy una persona que evoluciona en cada movimiento del mercado, que aprende constantemente de mis errores, que estoy aprendiendo de aquellos que han quemado dos, tres cuentas, de esas que pudieran decirse importantes. Que aprendo de las preguntas que me realizan aquellos que quieren y desean conocer porque mi operativa es diferente a la de los demás, que es la misma que el mercado marca. Se sorprenden que con el solo seguimiento del precio hagamos operaciones ganadoras y que nos salgamos con cierta rapidez de las posiciones perdedoras. Siempre hemos comentado que un traders debe de tener 6-7 operaciones ganadoras y en el resto…."más vale cobarde vivo que valiente muerto”."Si puedes ganar la batalla, lucha; si no, retírate". Mao Tse Tung.

El cómo puedo aprender de las preguntas que me hacen los alumnos, mejor dicho compañeros. Que son un recuerdo del propio pasado, cómo alguna de ellas son el recuerdo por haber pisado el polvo del error, que todos los traders hemos pisado. En esos lugares, en esos dolorosos momentos hemos aprendido, que “el trading es el salario del dolor”.  De cómo evolucionamos ante nosotros mismos por la experiencia que hemos adquirido y, cómo en nuestras almas heridas, queremos o deseamos que otras personas no pisen esos caminos que solo causan sufrimiento.

La batalla se aprende en la lucha, el Trading se aprende pinchando a mercado, haciendo trading. Ahí se aprende de uno, de los demás y se aprende amarse a uno mismo más que al resto de las cosas. Se aprende del dolor, y…todos los traders hemos pasado por eso, cuando nadie nos ha explicado ni dicho, cómo se entra en el mercado y cuando se entra. Solo los traders que hayan operado con cierta garantía de éxito, que tengan una experiencia más que sobrada podrán hablar de este mundo mágico, excitante y hostil, que son los Mercados Financieros.

Me han visitado personas de todo tipo y condición, algunos con cuentas quemadas que serían su vida de por vida, otros que desean que esta profesión sea su fuente de ingresos de por vida. Puede ser que ellos lo que desean, si son lo que desean ser, si comprenden lo que tienen que hacer, y esas operaciones hacerlas delante de profesionales, para ver sus reacciones. Igual que un cirujano enseña a un nuevo cirujano, una nueva técnica, una nueva forma en el corte de la arteria para que sea perfecta, en el nervio preciso que se debe de cortar, sin dañar al resto, para que el cuerpo siga funcionando. Nadie pondría objeción alguna de que será un nuevo profesional  de éxito en su materia.

Eso hacemos, eso hago, y… uno siente ese sano placer, difícil de explicar pero sano, de saber que uno deja algo de si mismo. El mismo placer que sentirá un policía cuando salva la vida a una persona, aunque fuera su obligación que venía en su paga, y porque su conciencia así se lo decía. Aquel médico, que solamente nació para ser médico, salvarle  la vida a una persona de una muerte segura, pudiera darle tanto placer como conocer a los dioses del bien.

En España hay algunos traders por los que yo siento admiración y respeto, el Sr. Rabassa, el Sr. Zárate, El Sr. Martín y algunos otros más. Ellos son operadores de mercado y de mercado hablan y enseñan. Estoy seguro que sentirán el mismo placer que todo ser vivo siente cuando da algo a los demás para su propio bienestar.

Cada uno es como es, otros son o desean ser lo que son y... yo soy lo que digo ser. Un operador del mercado, que alguna vez doy clase y enseño cómo se debe de operar.

© 23/2/2015 The Elephant