Les llevaran a la ruina

Escrito por Super User. Publicado en Smile, please

En la era de la industrialización a nivel occidental resurgieron las bolsas modernas para el intercambio o compra de las participaciones en las industrias. Desde ese entonces han surgido grandes conocedores de los mercados que han intentado indicarnos lo que son los mercados en realidad, como funcionan y como se manipulan.

Los movimientos de los precios en los mercados y sus proyecciones son como la marea que tiene sus flujos y reflujos, subidas y bajadas. El Sr. Dow nos lo explico hace muchísimos años  en su  conocimiento del mercado que en su momento hizo que la bolsa de Nueva York  pusiera su nombre al Índice  Dow Industriales.
El intentaba explicarnos porque el comportamiento de la misma, en sus subidas y bajadas y lo comparo con la marea. El movimiento que forma el mar en su pleamar y su bajamar. En estos movimientos del mar cuando yo estoy sentado en su orilla y las olas se acercan a mis pies, todas ellas son diferentes, unas pueden tener un poco mas de intensidad que las que le precedió, pero todas son diferentes, cada tres, cuatro minutos viene otra con mayor intensidad para formar flujos de ondas menores, en otros movimientos las mismas olas tornaran a volver con flujos de mayor a menor intensidad y formaran movimientos mayores.  Estos movimientos cambian cuando cambia de bajamar a pleamar, sus movimiento son crecientes o decrecientes. Eso es el mar para Ud. y para mí, sus movimientos parecen iguales pero todos son irregulares.

La bolsa en sus ciclos tanto alcistas como bajistas tienen esos movimientos y siempre ha sido así y, así será, mientras exista la bolsa y el comportamiento humano. “La especulación es mas vieja que las montañas”, nos decía Livermore. El Sr. Elliot decía “todos los ríos fluyen al mar y el mar no esta lleno,  este se evapora, se convierte en nubes que se convierten en aguas que regresan a los ríos pero el mar no esta lleno”. Parece ser que todo es una evolución diferente pero repetitiva de todos los comportamientos, todo es lo mismo como lo es en las personas, somos diferentes y nuestras diferencias se acrecientan cuando entramos en el Mercado y enviamos una orden de compra o de venta.

Hace un cierto tiempo se publicaba en la prensa, como cierta persona en su agonía de muerte los médicos detectaban que cuando se pronuncia una nación, su pulso y el  corazón latía con el doble de intensidad que en su estado natural, por la fuerte emoción y presión que ejercía sobre él la nación mencionada.
En el mercado nos pasa a todos lo mismo, la intensidad de las emociones están en todos nosotros por igual, ante un momento del limite en el riesgo, de una gran ganancia o de una gran perdida. Igualmente les pasaba a los soldados que  tenían que enfrentaban a otros en la batalla, en esos momentos cruciales se encomendaban a sus dioses y a su suerte para poder sobrevivir. Parece ser que la vida de los soldados legendarios tiene un cierto parecido con el Trading. Solo la guerra es más peligrosa que el trading, por eso los traders, somos luchadores contra nosotros mismos y contra los demás.

En el día de hoy muchos hombres se enfrentan al mercado, unos vencen y otros son derrotados. Solo las mentes más rígidas, los más audaces y con más nervios de acero tienen posibilidades de sobrevivir. D. Alexander Elder psicólogo y trader decía “solo los malos trader, aquellos que han fracasado en el mercado terminaran dando cursos y conferencias de aquello en lo que han fracasado”.

Algunos hombres hoy en día, esos  malos traders se convierten en los llamados “estudiosos del mercado” en “especialistas”, en algo en lo que fracasaron posiblemente, no pueden ni podrán ser estudiosos del mercado porque el mercado es una evolución continua diaria que se necesita estar dentro de ella continuamente para conocerla, lo que posiblemente hoy es válido mañana no tiene valor, es demasiado dinámico para aquellos  que lo desconocen por el miedo o por el fracaso, por el cual no pueden ser los  sabios de algo que la propia naturaleza les ha denegado. Solo puede adquirir experiencia aquel que entra en el mercado real y constantemente. Quien habla del mercado y no entra en el, el propio mercado hará de ellos como con  los malos soldados que abandonaban a sus compañeros para posteriormente ir a recoger los desechos de la batalla.

Los analistas, los estudios del mercado, pueden ser los mejores analistas, pero son los peores traders del mundo. El mercado es un lugar donde hay que entrar y se necesitan [BOLAS]  para enviar una orden al mercado, este es un lugar donde entran y salen ordenes en fracciones de segundos,  y esas ordenes producen emociones muy especiales que no todos las pueden asumir. Enfrentarse al mercado y ver como se gira este contra de uno, por mucho estudioso del mercado que se sea, o por muy bien que se conozca su funcionamiento y el análisis de cualquier tipo  que sea, no es garantía de salir con éxito.

Por eso, me asustan los investigadores del mercado, me dan miedo todos aquellos que imparten y viven de dar cursos, de conferencias, que se marcan como hitos de la sabiduría del Trading. De aquellos que venden sus formulas para triunfar, con el mismo valor que la venta de humo embotellado o de los propios sistemas automáticos. Me dan miedo esos hombres que venden sueños y  esperanzas a terceros, pena por aquellos a los que dicen que enseñan, que solo les llevan a la ruina, que confiaron que por el hecho de pagar sus posibles conocimientos, sus formulas de dioses humanos para hacer riqueza y, que pensaron que eran superiores a ellos en inteligencia y en capacidad de reacción.

Alabo aquellos que tienen las “bolas” sean o no sean estudiosos. El mercado premia a los que se meten en el mercado, a los otros, las deja aun lado. Pinchar una orden y contener el aliento o la respiración hasta que la posición toma tendencia en su dirección prevista, solo lo hacen los traders activos, los demás simplemente respiran.

Me aterran todas estas páginas Web de Bolsa y del  Forex  (la ruina de todos los principiantes y de los no especialistas) del mercado, “siempre hay que desconfiar de los bancos y mucho más de los especialistas”. Especialistas que venden ilusiones a terceros, eso es lo que hacen, vender ilusiones o modificar sus mentes para obtener beneficio de sus sueños en busca de la riqueza. Como lo hacían los hechiceros de África, solo necesitan unas hierbas salvajes que los demás no conocían, para tener cierto poder sobre los demás, confundirles y hacerse con su voluntad y así poder controlarles para sacar de ellos un beneficio, en este caso el de la enseñanza. De influenciarles para entrar en un mundo donde lo que solo hace falta es valor,  el valor que ellos no tienen, el de enviar una orden al mercado y de confiar en esa orden. Esa es la voluntad de la victoria y del éxito,

El Indice de Nueva York, tiene el nombre de Dow, se puso en recuerdo de su nombre por los conocimientos que el tenia del mercado, el Sr. Dow. Un hombre recordado por muchos, igual que nosotros recordamos su nombre cada vez que pinchamos en el Industriales (a mercado).

Los estudiosos del mercado que los venden sueños, me aterran más que los hechiceros, que manejan el cardo de mar, una planta que desde los albores de la humanidad que se ha considerado afrodisíaca, o que aquellos que parece que lo practican  para controlar las mentes ajenas con teorías  posiblemente todas equivocadas.
Pueden ser hasta “druidas” y posiblemente sepan mucho más de hierbas salvajes, de pócimas y hasta de la formula mágica que uso Panoramix y que entrego a  Asterix y Obelix para luchar contra los romanos. Estos, los “druidas” modernos  (los estudiosos) (los especuladores),  no toman esas pócimas por los efectos secundarios que producen, porque si las tomaran perderían sus poderes de manipular a los demás. Ningún ser inteligente vende sus pócimas para no perder los poderes.

Me aterran esas personas que dan cursos (uno por uno) impartiendo la formula de hacer dinero rápido, de hoy para mañana, parecida a la formula del crece pelo rápido con resultado de calvicie eterna.  En este caso solo hace dinero el  que vende  el (uno por uno).  Que es, el que ingresa el dinero en su cuenta corriente, no aquel que recibe la enseñanza de la fórmula “pócima” para la creación de la riqueza, a este último solo se le han vaciado su cuenta corriente por un importe tan exagerado del (uno por uno) que fue ingresada en la cuenta de “Gurú”.
Lo más doloroso para estos aprendices de brujería moderna, será que cuando tengan que enfrentarse a la realidad, cuando entren en el mercado, se enteraran de lo muy duro que es y de lo muy equivocados que estaban.

Solo aquellos que tienen el valor de pinchar  la techa para enviar una orden al mercado son los que lo comprenden y son los que valen para el mercado, los demás quedaran para siempre como nos decía el Sr. Alesander Ellder, “alejados del mercado y dedicados a impartir cursos ante su fracaso”, para poder impartir  sus contradicciones personales y poner en cuestión los dichos fehacientes de aquellos grandes traders que en el pasado marcaron escuela. Dow, Gann, Elliott, Livermore y otros muchísimos más que fueron y son realmente grandes

Solo hay una escuela y esta escuela es única, es al mercado. Ahí comienza su curso, su experiencia y su aprendizaje, ese es el inicio o ese el final.
Si tienen duda piensen en Dow, vayanse a pasear por la playa, siéntense frente ella, miren el horizonte, posiblemente vuele alguna gaviota, alguna águila pescadora, algún pez volador salte ante lo improvisto, pero Ud. vera lo mismo que yo veo, el flujo del mar, olas que vienen que van, que suben en intensidad y que  decrecen o su intensifican con la pleamar o con la bajamar, con la tormenta que viene y que no estaba prevista.
La bolsa es eso, la subida la bajada, la tormenta que no cesa.


Ojo con los hechiceros, con los que practican el "tu a tu" y con los que tienen la sabiduría del mercado incorpora en el ADN de su sangre. Su mayor tragedia será haberlos conocido, haber entrado en la bolsa. Ellos les llevaran a la ruina.

  © 14/11/2012 The Elphant