Cuenta la leyenda

Que en el viejo oeste el 90% de peleas eran por pagar la ronda.

 “Frases como «en este pueblo no hay sitio para los dos» eran menos comunes que «¿qué pasa, que mi dinero no vale?»

La historia se ve muchas veces empañada por leyendas negras, para descrédito de credos e usos pasados, para añadir talla a una asignatura por lo demás aburridísima.

Un caso claro acaba de ser destapado en la revista de investigación Facts & Putes, por Brutus Cabronum, historiador especializado del Viejo Oeste. Época muy agradecida para estudiar el porqué de las cosas, hay muchas pelis para documentarse y muchas bailarinas con la falda subida para contarlo.

Contra la fama de violencia bárbara y la ley del revólver que pesa sobre aquella época, Brutus Cabronum, ha destapado que el Far West, era un edén de buen rollo, donde «todo el mundo era tan educado que acababan dándose de capone,$». Según Brutus Cabronum, un 90% de las peleas en los salones, sí aquellos de puertas abatibles y bailarinas de can-can con la falda subida. Se debían a discusiones por pagar la última ronda del Whisky de palo de roble, «no, déjame a mí», «que no, por todos los demonios, estamos en Texas que es mi tierra». Argumentos tan sólidos como estos, que en cuanto el señor de la pianola empezaba a tocar, se liaban a puñetazos, romper las sillas y mesas. Las botellas volaban por los aires, para darse puñaladas traperas y algún tiro entre ceja y ceja.

Brutus Cabronum se atreve a revelar incluso, que el famoso Buffalo Bill, murió tras pasar tres horas en la puerta de la comisaría del pueblo junto al alguacil, cediéndose el paso mutuamente e insistiendo en el «no, no, usted primero», hasta que, al final, hicieron ademán de entrar los dos a la vez, tropezaron y sin ninguna otra causa, se liaron a tiros.

Asimismo, todo parece indicar que los pieles rojas no cortaban cabelleras de los hombres rubios, como los mal hablados dicen, sino que obsequiaban a los colonizadores con  la donación de sus fincas para que pastaran sus caballos, y con tratamientos esotéricos nacidos del extenso conocimiento de las hierbas exóticas de sus chamanes, para luego pacíficamente ellos (los nativos) se retiraban solitos a las reservas, porque vieron que los rubios de ojos azules, necesitaban sitio para construir sus chalés y pastar las vacas.

Brutus Cabronum, esta preparando ahora, otros nuevos trabajos de carácter revisionista sobre la peste bubónica, provisionalmente titulado: «El catarro negro: lo que no mata, te hace más fuerte.» y otro libro sobre Paris Hilton, «cómo llegar virgen al matrimonio».

Desconozco quien es el autor del texto, pero sin ninguna duda, desconcertado me tiene.